| Víspera
2000
Jacqueline
Goldberg
Fragmentos
me
he vuelto ceremoniosa
han dejado de interesarme los ruidos
el silencio de los demás
prefiero
una copa dando vueltas por mi casa
desayunar sin asuntos pendientes
regodearme en eso de ser absolutamente solitaria
absolutamente vieja después de todo
aunque
no tenga andares suficientes
ni siquiera uñas cuarteadas
quizás
en otro lado el ánimo se recupere
por lo pronto no aspiro a más rutina
que mi cama deshecha y vuelta a armar
una cierta efusividad que conduzca
a ventanales cerrados
al bocado de sal que me hostiga
a mis dientes suplicando cepillo
al cabo de muchos días
muchos encierros
demasiadas ceremonias
ya no soy una cintura angosta
ni pocos kilos
he
pasado un trecho de amantes
con sus menoscabadas amarguras
el
inventario fotográfico de la pared
ha sido sustituido por familiares resacas
alguien
viene de regreso
un elogio inesperado insinúa desastres
lo
peor es verse desde el mismo colchón
tener la frente borrada
ser un desaparecido
un inmigrante
un recomendado
un nadie
sin respuestas
en
la víspera de cualquier acontecimiento importante
salvo la furia y mis desiertos
defiendo
el permiso de escapar
por si me aburre la falta
el periplo enmendado
con que muchos pronuncian sus recovecos
insisto
en mis aplausos
la tardanza que recoge migas
síntomas de una erupción esperada
vuelvo
al calor
me maquillo de negro
se me antoja irme seca
desmembrada
vestirme de roca o macho
hay
algo de venganza
en el clima de mi cuerpo
un hábito tribal e innecesario
cierro
la vista
comienza el regodeo
nada extraigo nada vale la pena
la
pereza me viaja
no quiero salir a buscarme
en el complejo salitre de una frontera
me
seduce
la definitiva austeridad de mi habitación
los murciélagos que rajan la bañera
esa marejada cálida de las tres de la tarde
pero
la delicadeza va siendo
una posibilidad despreciable
prefiero verme aguerrida
desencajada
ducha en el desprecio
apenas se acabe la dicha
regresaré al cuerpo estropeado
habrá
transcurrido tanto
desde la alegría
tanto desde que fui cautelosa
entera
me
haré de un rostro altanero
de rasgos confusos
cicatrices que asusten
hablaré
otra lengua
por si alguien se acerca
nunca
se entenderá
cuánto miedo me tengo
cuánto asco
Vuelta
a Jacqueline Goldberg
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