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Eleonora Requena

Vuelta
a Eleonora Requena

Sed
Eleonora Requena

Fragmentos

Ebriedad

Si en mi ser,
un artefacto de uso un bledo mi mente
un arrecife edificara, y las horas de cordura testigo de
ebriedades fueran
Si mis manos construyeran el más precioso trueno
yo mi piel suave
como respiros de ballena mi no memoria que del
(vientre yo recién nacida
tuétano inconsulto riego de los dioses flora En mi
(silente espera de lágrima
ensordecedora iría a meditar con los delfines de mi padre
¿vale un peso
un real tu semen ciego? Yo a fiel, la traicionera he de
(regar tu nombre
por mis campos Sí, y al sol dar esta ofrenda un
(vago rastro
del acento que me has dado Tú mi padre muerto
(entre mis sueños presentido
espejo de mi cal abierta al mundo rojo en mi memoria
bloque de siniestro hielo


Bebe hasta colmar de oscuridad tus ojos
en el cuarto que es ahora del feroz silencio
quien a tu derecha es un respiro sólo
ya no te responde a tu palabra ¿duermes?

Rézale a la noche la oración del sueño
y no llores bajo el negro acobijar del miedo
no desmayes en tu afán de perseguirle
que vendrá en algún momento a guarecerte
“Madre con tu arrullo a serenarme ven
mano protectora a adormecerme”


Sed

Aqueste la verdad no hay voz ni oreja
Boca sentenciosa ronda angustias
Córrete franquicia del dolor manido
Sala cicatrices Mora en un silencio
quebrantado
Borde del vocablo
no nacido hinca tu colmillo
excreta
Dicta con murmullo al peregrino
canto aletargado la querencia
Hoy se ha amurallado la esperanza
grávida de esperas
derruida


 


Me dice la espera
no me aguardes
no sabrás
por donde vengo
ni a cual hora
en menoscabo
de tus noches

Ayer tuve los ojos
quebrantados
inaudita madurez
contemplativa
y no ver nada

yo me duermo
con los ojos encendidos

llega



te preguntas para qué has de escribir
si ante el libro de poemas predilecto
todas las palabras nombran lo que
tus sueños dibujaron.

y estas pleno de imágenes ajenas

te conmueves con un mínimo sonido
el soplo de las cosas persistiendo
mientras entras en la tarde
y ya es imperativa tu renuncia
entonces entiendes que callar
es el poema


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