Cinco
árboles
Alfredo Herrera
Fragmentos
Árboles
que ya no existen
dentro de mí
se yerguen con el viento
Necesito
que alguien
me dé un parque
atardecer este desorden
atardecerme
yo
Si me dieran
un parque
si al final me lo dieran
sería un anciano
una bicicleta aterrada de frío
Vi
en el balcón
a una persona que había muerto
tenía el alma en el lugar del alma
la boca en paz
los omoplatos oscuros
no le dije nada
sobre los gusanos que había en mis plantas
ni le dije
que la luz del balcón era mía
Entre cinco
y seis de la tarde
no respiro
la sangre se hace cosa
pido un pájaro
y me estrello
Entre cico
y seis de la tarde
los muros me acompañan
los perros
me miran
como a un árbol
nada me alimenta
Entre cinco
y seis de la tarde
soy la cueva del viento
Acurrucado
sereno como un pan
y allá afuera la tormenta
Desde mi quijada
oigo
oigo un perro ladrar
pero en mi casa no hay perros
Pego la nariz
al vidrio
pasa un tren
oigo un perro ladrar
pero en mi
casa no hay perros
Esta
noche camino conmigo
soy atento conmigo
me acerco a
la inmenza construcción de un puente
cada dos esquinas
me vuelvo al pasado
Mis pensamientos
resplandecen
como una bicicleta hundida en un río
He
pensado
que estoy frente a un lago
que estoy detrás de mí
y me empujo
He temido
que en el agua profunda de ese lago
haya un camino suave
de cosas que siempre he querido
No
sé dónde está el silencio
tal vez en el espacio diminuto de mi oreja
o perfecciona su burbuja en otra sombra
un correr fúnebre en el jardín del viento
un padecer de perros
una velocidad de tumba en las manos
Farol de la
madrugada
dime si el mundo es una sola casa
si de mis costillas va a salir mi alma
como un sello inconcluso
como un campo en otro campo
como una ciudad dormida
y el canal que la refleja
Vuelta
a Cinco árboles
Vuelta
a Alfredo Herrera
|