Sobre
el libro
El
Nacional. Caracas, 12 de junio de 1998
Alfredo
Herrera Salas
"Le
puse la cara a la poesía"
Rubén
Wisotzki
Cinco
árboles fueron suficientes para que Alfredo
Antonio Herrera Salas, con su primer poemario, se hiciera acreedor
del Premio Fernando Paz Castillo 1998, mención Poesía.
Cinco árboles para que, bien plantados y cuidados en este
valle, apunten a ser una selva de palabras que puedan dar sombra
a tantas almas que se calcinan de histerias en la ciudad.
-¿Cómo
describiría su poesía a quiénes nunca han leído
algo suyo?
-Les diría
que es como una conversación conmigo mismo y con las cosas
que me rodean.
-De lo poco
que hemos leído de usted pareciera que sus poemas deambularan
entre dos planos: uno, en el plano cotidiano y, otro, en el plano
intimista.
-Yo siempre
espero que las cosas que están alrededor mío me contesten,
me digan algo. Es algo que vivo desde muy pequeño.
-Y lo describe
en todos sus poemas...
-Solamente
tengo un año escribiendo poemas. Habré escrito unos
30 poemas desde que era pequeño hasta hace un año.
Mi madre se encargó de colocarles la fecha y guardarlos.
Ella fue la que trajo mi poemario al concurso. Estuve como pasante
en el taller de Juan Calzadilla y ahora estoy en el de Igor Barreto
como participante. A ambos les debo todo esto. Gracias a ellos le
puse la cara a la poesía.
-Hace poco
que escribe poemas, pero hace mucho que lee poesía.
-¡No,
no! Yo paso vergüenza en el taller porque allí se ponen
a hablar de poetas que yo desconozco por completo. Conozco, claro
está, a los más consagrados, a los indiscutibles;
pero al resto nunca los he leído. Nunca he estado en contacto
con la poesía, pero sí con la naturaleza. Y ese contacto
me estremece.
-¿Y
antes de que apareciera la poesía hacia dónde iba
su vida?
-Estudié
Comunicación Social; pero fue como si nunca lo hubiese estudiado,
porque nunca ejercí. Y cuando se presentó este camino
estaba terminando mis estudios de Derecho.
-Dicen que
es un camino minado de tormentos...
-Me lo han
dicho, pero tengo la intuición que no es así. Lo único
que me preocupa es que me aísle de lo cotidiano. No quiero
despegarme de lo cotidiano. Quiero ver todo lo que está a
mi alrededor. No me interesa perder todo ese mundo de vista. Por
ahora no me aleja de nada.
-Hasta ahora
has visto cosas deslumbrantes de la poesía. ¿No has
visto nada malo en ella?
-Sé
que la poesía me puede destruir.
-¿Serás
poeta?
-No sé,
me gustó mucho un comentario que hizo Igor Barreto. No fueron
exactamente éstas sus palabras, pero la idea es que escribir
poesía no es tan importante como tener una actitud poética
ante la vida.
-Por favor,
culminemos esta entrevista con uno de sus poemas pertenecientes
a Cinco árboles.
-"El ritmo/
de mi ombligo/ es izquierdo/ siempre izquierdo/ no gira/ a la derecha
nunca/ porque allí está/ la ciudad".
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